La visita dura cerca de una hora y termina en el planetario, que suele ser lo que más les gusta a los pequeños. Pero se puede quedar mucho más tiempo: los niños tienen dónde comer, dónde jugar y dónde descansar.
Antes de entrar
- Los niños hasta 6 años no pagan, acompañados de un adulto.
- La entrada, la colección y el planetario están en la planta baja, sin escaleras.
- Los cochecitos de bebé se pueden usar durante toda la visita. Si no trajiste el tuyo, prestamos uno a pedido: solo avisa en la entrada.
Qué va con cada edad
- Hasta 3 años: el planetario, con su sala oscura y sus luces azules, y el parque infantil. Conviene llegar justo después de la siesta de la mañana.
- De 4 a 7 años: la colección de relojes e instrumentos para mirar de cerca, y el planetario.
- Desde los 8 años: el Taller del Tiempo, un sábado entero de relojes de sol y visita a la colección, con entrada gratuita (mira la agenda), y las noches de observación con telescopios.
Comer sin salir del museo
El museo tiene un restaurante con área de juegos para niños: los padres almuerzan tranquilos y los pequeños se quedan cerca. Hay comidas para niños, en porciones más chicas, para quienes no quieren compartir el plato de un adulto.
Jugar al aire libre
En el patio hay un parque infantil al aire libre, junto a donde se hacen las noches de observación. Después de una hora de museo, es un buen lugar para gastar energía antes de volver a casa.

Qué llevar
- Una botellita de agua para cada niño.
- Sombrero o gorra y protector solar para el parque infantil.
- Una chaqueta liviana: el planetario es fresco y las noches de observación son frías.
- Algo para que el bebé duerma o se distraiga, si vienes con los más pequeños.
Grupos y escuelas
Escuelas y grupos de 10 a 30 personas pueden pedir una visita guiada, con hora marcada.
Para reservar, escríbenos por WhatsApp.
